Historia

Fundación Alimenta es una entidad privada sin fines de lucro creada el 12 de marzo de 2010, por el Dr. Federico Leighton, quien la presidió hasta su fallecimiento en abril de 2012.

Semblanza de Federico Leighton Puga (1937-2012), Padre de la Biología Celular Chilena
Por Nibaldo Inestroza C., Facultad de ciencias Biológicas, Pontificia Universidad Católica de Chile

¿Quién fue Federico Leighton?
Para comenzar les diré que: Se trató de un Hombre Inspirador de Aventuras y Caminos Nuevos, Siempre abierto de espíritu, siempre dispuesto a ayudar con agrado, siempre con sabiduría, un hombre excepcional, de esos que no nacen todos los días, un creador inagotable, un científico de excelencia y un amigo como pocos. Tras 50 años de una entrega total a su actividad como científico y profesor dentro de nuestra comunidad UC, se nos fue repentinamente hace 5 meses, un viernes 27 de abril con 74 años, llenos de vida, sin que nada se pudiera hacer.

Federico Leighton dejó un gran legado a la comunidad universitaria y al país, por sus importantes aportes como investigador para mejorar la formación de los jóvenes científicos chilenos, en el pregrado y en el postgrado. Federico, nació un 27 de Junio de 1937 en Santiago de Chile. Estudio en el Colegio San Ignacio de Alonso Ovalle. En 1962 se graduó como médico cirujano estudiando en nuestra universidad y graduándose en la Universidad de Chile. Inició sus estudios de postgrado en Microscopía Electrónica con Juan de Dios Vial, para continuar en el programa de Entrenamiento en Bioquímica de la Universidad de Tulane, New Orleans, Estados Unidos, para finalmente incorporarse como Investigador Invitado en el Departamento de Citología Bioquímica de la Universidad de Rockefeller en el laboratorio de Christian De Duve. Allí trabajo hasta 1967, cuando decidió regresar a Chile y pese a los cuestionamientos de su tutor, Federico insistió en que quería fomentar el desarrollo científico nacional, para eventualmente profesionalizar la ciencia en el país. Su labor como iniciador de los programas de doctorados científicos, validó su decisión.

En el laboratorio de De Duve, trabajó en la caracterización de los lisosomas y peroxisomas. Su trabajo fue de primera línea y de calidad sobresaliente, tanto que sus resultados fueron claves para validar a nivel subcelular el papel de los lisosomas y peroxisomas en los trabajos que luego en 1974, le valieron el Premio Nóbel en Fisiología y Medicina al profesor De Duve. Los años en la Universidad de Rockefeller le permitieron a Federico, conocer y compartir con los padres de la Biología Celular del siglo XX, George Palade, Gunther Blobel y David Sabatini. Las contribuciones del propio Federico lo convertirían mas tarde en el padre de la Biología Celular chilena.

Podemos resumir sus méritos y sus excepcionales contribuciones académicas a la universidad y al país, en 5 ámbitos que reflejan su creatividad y su amor por la universidad y la ciencia en Chile:
• Fue Pionero y uno de los más destacados gestores de la Biología Celular tanto en la universidad como en Chile y Sudamérica.
• Fue Gestor y Jefe del Primer Programa de Doctorado en Ciencias Biológicas Mención Biología Celular en el país, junto a Juan de Dios Vial, Jaime Alvarez y Pablo Valenzuela.

Federico estuvo 17 años en la Jefatura del Programa de Doctorado y tuve el privilegio de remplazarlo durante los siguientes 11 años. Si miramos en nuestra Universidad, además de iniciar el primer programa científico de Doctorado, Federico sentó las bases para la iniciación de los varios programas de doctorado que nacieron posteriormente en la universidad. Mostró también que para un postgrado exitoso era necesario conseguir financiamiento externo. Lo consiguió con la Organización de Estados Americanos (OEA), y mediante un convenio de largo plazo con el Gobierno Belga.

Fue gestor y Presidente de la Fundación Chilena para Biología Celular, que se creó también con la ayuda de Pablo Valenzuela y las acciones de Chiron, La Fundación que desde su formación, ha premiado año tras año, las mejores tesis de pregrado y doctorado, las cuales son presentadas en conferencias especiales en la Reunión Anual de la Sociedad de Biología Celular de Chile.

Si miramos en nuestra Facultad, Federico nos legó la profesionalización de la investigación científica, el hacer bien las cosas. Muchas generaciones de alumnos de doctorado, todavía recuerdan su famoso curso de Fraccionamiento Celular y la impronta que él dejaba en cada uno de sus estudiantes. Su curso de Biología Molecular de la Célula, fue de lo mejor que se ha entregado hasta ahora a nivel de pregrado.

Impulsor del desarrollo de la Biotecnología en la Universidad y de la Micropropagación Vegetal mediante la vinculación de nuestra Facultad con la Facultad de Agronomía. Fue también Pionero de la relación Universidad – Empresa (en ese tiempo no se hablaba de Emprendimiento ni Innovación).

También fue pionero en conseguir recursos externos. Así logró un importante grant de la Agency for International Development (AID) del gobierno americano, para el desarrollo de una posible vacuna contra la pared de la Salmonella typhi, destacándose también sus proyectos con el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sobre las Posibilidades Nutricionales de los Aceites Marinos.

Entre los años 1988-89 Federico fue Profesor Invitado en la Univ. de Oslo, Institute of Nutrition od the Medical School, en Noruega, donde trabajó con Jon Bremer, concentrándose en el estudio de los ácidos grasos de cadena larga. De regreso a Chile concentraría su interés en los aceites y su preservación junto a los efectos del stress oxidativo. De esa época es el último paper-review que publicamos juntos, sobre el rol del estrés oxidativo en la enfermedad de Alzheimer, con Soledad Miranda y Luis Larrondo.

Volvamos al Federico en plena actividad, en el año 1971, con sus 34 años de energía y creatividad pura. Era un Tutor incansable, siempre presente, para alentar y apoyar, aún a la distancia cuando participaba en algún congreso. Con su voluntad, persistencia y capacidad de trabajo, fue muy fácil graduarnos en la UC. Sus virtudes humanas y académicas debieran repetirse más a menudo, ya que hacen falta en nuestra comunidad y en el mundo científico.

Tenemos recuerdos imborrables de nuestra vida en la Facultad de Ciencias Biológicas, las reuniones de los Consejos de Departamento, los Congresos varios, la gran Comisión de Planificación, con Patricio Sánchez, Renato Albertini y Jorge Garrido. Me he preguntado muchas veces después de su partida, qué actividad existió en el Instituto primero y en la Facultad de Ciencias Biológicas después, en que Federico no haya participado. La verdad es que yo no recuerdo ninguna. Tal vez nada estaba pleno sin él.

Muchos de Uds no lo conocieron por lo que tomaré la libertad de relatarles algunos episodios que lo relacionan a científicos y profesores de nuestra Facultad y de la Facultad de Medicina.
(1) Federico facilitó que Miguel Bronfman, Químico tesista del Dr. Luis Vargas, viajara a Bélgica a la Universidad de Lovaina, a realizar su doctorado en Biología Celular.
(2) Federico ayudó al desarrollo de los gastroenterólogos, que compartían el laboratorio de Fisiopatología (Flavio Nervi, Luigi Accatino, Juan Carlos Glasinovic, entre otros). Allí llegó Alfonso González a iniciar su investigación en los receptores de LDL cuando era estudiante de Medicina. Su paso por allí lo cautivó, haciéndolo continuar sus estudios para obtener un doctorado en Biología Celular.
(3) Federico fue contactado por Enrique Brandan, quien estaba en Estados Unidos, y quería regresar a Chile para iniciar sus estudios de doctorado. Eventualmente Enrique también se doctoró en Biología Celular.
(4) Federico realizó junto a Cecilia Koenig, poco después de regresar de USA, un trabajo sobre los peroxisomas estimulados a proliferar, el que se publicó con gran impacto en el Journal of Cell Biology, el año 1976.
(5) Con Manuel Santos, también estudiante de doctorado de Federico, identificaron por primera vez las características de los peroxisomas en fibroblastos de pacientes con la enfermedad de Zellweger, primer trabajo de su tipo publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences USA en el año 1985.
En 1999, cuando con varios colegas nos ganamos el primer Centro FONDAP de Excelencia Científica, nos juntamos a celebrar e invitamos a la celebración a quién nos había formado y mostrado el camino, el gran Federico Leighton.

En abril de 2007 a los 69 años, Federico creó en la universidad el Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas, con un grupo de académicos de 5 facultades diferentes. Al año siguiente, y ya con 70 años Federico lanzó el Programa Aliméntate Sano junto a la Fundación BanMédica, que permitió a las personas auto-evaluar su estilo de vida y el riesgo de enfermedades crónicas. Si miramos el desarrollo de la Ciencia en Chile, su aporte fue inmenso además de ser un gran referente para la comunidad científica nacional. Fue un innovador en lo que a programa de doctorado en Biología Celular se refiere. Formador de varias generaciones y un gran valor para la Sociedad de Biología Celular de Chile.

Federico Leighton fue claramente un adelantado a su tiempo, de mente brillante e inagotable generador de ideas, capaz de abrir caminos no recorridos, que exploró y fue exitoso en todos los ámbitos del quehacer universitario y de la proyección de este quehacer a la Sociedad.

Y si bien su partida es una gran pérdida, que nos deja un vacío muy difícil de llenar, al mismo tiempo nos deja un enorme legado que nuestra Facultad, nuestra Universidad y nuestro País agradecerán por siempre. Muchas Gracias.